Cuando
crees que el mundo te pisotea cada vez más, cuando te resignas a perder a aquel
a quien pierdes, cuando casi estás convencida de que ya no volverás a ser la
misma, de que ya no volverás a verle nunca más… cuando ya tienes claro que lo
tienes que olvidar… "ALGO" dentro de ti, te dice que sigas luchando, no sabes
ni por qué ni cómo. Pero te despiertas una mañana, decaída, como siempre, y
algo recorre entre tus venas, avisándote de que hoy pasará algo que no
esperabas que pasara. Impresionante reacción, cuando te tragas el orgullo, que
te lleva ganando durante tanto tiempo, y decides enviarle un mensaje, corto
pero que lo diga todo: "¿Te puedo llamar?". Y sentir cómo la sangre que
recorría tus venas, empieza a arder, cuando recibes su respuesta. Una llama de
calor te envuelve en el cuerpo pero, a la vez, de tantos nervios se te congelan
las manos y te cuesta pulsar las teclas del móvil.
Y es impresionante ver como una simple llamada
puede cambiar tu estado de ánimo en pocos segundos. Sentir que el corazón te
late a mil por hora al sentir su voz grave, pero a la vez dulce. Decirle todo
lo que sientes, y que mientras hablas, la voz te tiembla porque estás nerviosa…
Soltarle todo lo que sientes en pocos minutos y que su respuesta te haga
sonreír. Y cuando tú ya lo tienes todo dicho, te sientes bien contigo misma, y
al ver que posiblemente todo vuelva a ser como antes, te hace ser la chica más
feliz del mundo. Porque por fin, has dejado de ver el mundo en blanco y negro,
poco a poco lo vas viendo en color, y notas correr por tu sangre la alegría de
volver a ser feliz durante un instante por un insignificante motivo: oír, de
nuevo, su voz♥

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