17 de enero de 2013

Jamás


-¿En ningún momento has sentido como si el mundo se derrumbase en cada paso que das? O ¿Como si todo lo que tanto te ha costado por conseguir lo estuvieses perdiendo en cuestión de segundos? ¿Nunca has pensado que podrías quedarte sola o sintieses como si las personas que te rodean, desaparecieran? Como así, de la nada.
+Me he parado a pensar que hay instantes en los que nada tiene sentido. Es como… si viviese en un mundo repleto de ironías. También he caído en la posibilidad de que sea yo, una ironía que vaga por sitios donde no le pertenecen.¿No has llegado a la idea de que eres algo no debes ser? Porque yo sí. Pretendo aparentar algo que no soy. ¿Es algo malo querer sentir que te quieran o sentirse querida? Quiero decir, sentirse querida por un "él", notar, ni que sea un poquito, aquello que muchos llaman felicidad, olvidar, por unos cuantos segundos, el entorno que nos rodea. Tener un amigo al que contarle mil y una historias, sin tener la mínima vergüenza, pero que a la vez, pueda tener la posibilidad de poderle besarle en los labios con toda naturalidad.
+ ¿Quizás seas muy joven para estar deseando algo que hacen “los mayores”.
-No sé, aún no me he parado a pensar en ello. Sí, soy joven, pero supongo que tengo derecho a sentirme querida o al menos crear un pequeño mundo solo para mi  con algún ese "él" ¿no?
-¿No crees que deberías conformarte con lo que tienes?
+Llámame inconformista, pero no. He llegado a la conclusión de que todo aquello que me ha costado tanto por conseguir a base de lágrimas, peleas, gritos, textos… lo he acabado perdiendo. De alguna forma que otra, pero lo he perdido. Y si no lo he perdido, las cosas han cambiado y sé que no volverán a ser las mismas.
-Eres pesimista por lo que noto.
+ ¿Pesimista? No me hagas reír, por favor. Soy realista, nada más. Por que vea el mundo de una forma diferente a los demás no significa que sea pesimista. El mundo se creó a base de superficiales. No importa que seas una persona dulce, sensible, creativa, con sentido del humor y mil virtudes más… si no tienes buen cuerpo de nada te sirven todas esas cualidades. Ni siquiera en las amistades. Porque al fin y al cabo, cuando menos te lo esperas surge una pelea. Y en menos que canta un gallo, lo primero que sale por la boca de esos “amigos”, es algo referido a tu aspecto. Las cualidades, se han ido a tomar viento.
-Pero no todos son así.
+ Te ruego que no me hagas reír. ¿Qué no todos son así? Si alguien no es así, sálvalo porque está en peligro de extinción.
-¿Y si te digo que me sentiría a salvo estando a tu lado?
+ Te respondería que conmigo no merece la pena sentirse a salvo. No valgo para eso.
-Pero yo te quiero a ti.
+Ahora, ¿y mañana?
-Deja de pensar en el futuro. De nada sirve hacer eso.
+ ¿Que no sirve? Me sirve a mí, para no volver a estar mal.
-Que hipócrita eres.
+ ¿Por qué?
-Porque hablas mucho de encontrar a ese "él" y formar, ni que sea, un pequeño mundo para ti y sin embargo, ahora, me demuestras que tienes miedo. Miedo a volver sufrir. Si te quiero, ¿que más da lo que venga mañana, pasado y al siguiente? Prometo cuidarte, serte fiel y quererte todos los días un poquito más.
+ …
-¿No dices nada?
+ ¿Te puedo pedir algo?
-Dime.
+Bésame

30 días de Sufrimiento

Ha pasado exactamente un mes. Se somete a una gran lucha día a día, por conseguir olvidarlo. Pero son personas, recuerdos, palabras, historias, canciones que no le permiten dar un paso al frente para poder continuar con su vida, poder seguir adelante, valorando lo que es realmente importante para ella. No puede más con su alma, cada minuto que pasa, es un minuto de llanto sin lágrima. Cada noche que cae, es un mar de dolor y muerte. Le echa tanto de menos… nadie imagina, nadie entiende, nadie comprende todo lo que está pasando, todo lo que ha llegado a llorar por él, todo lo que estaría dispuesta a hacer para que todo vuelva a ser como aquel 29 de Julio de 2012. Le cuesta tanto olvidarle… si no es porque le preguntan como le va con él, es porque ella misma quiere contarlo, porque quiere recordarlo, porque cada vez que habla de ello, se siente bien, es… como si pudiese volver a sentirlo cerca, como si nunca se hubiesen dicho adiós. Cuando habla de él, las personas que la rodean, se dan cuenta que se le iluminan los ojos, le radian de felicidad, le sale una sonrisa cada vez que lo nombra, ríe al explicar alguna tontería que hicieron juntos. Ella volvió a encontrar la alegría cuando lo conoció, pero ahora que lo ha perdido ha vuelto a reencontrarse con la amargura. Teme no volver a separarse de ese mal estar. Le comen por dentro todas y cada una de las preguntas que se hace, al no entender nada… Muchísimas veces quiere pensar que él también piensa en ella algún que otro día… que tal vez sienta algo, pero por orgullo no lo dice… pero finalmente acaba por convencerse de que sería mentirse, hacerse daño e ilusiones , de una manera muy bruta, aunque siga llorando a escondidas cada día que pasa. Lo que no llega a entender muy bien, es el por qué de tener tanta necesidad de tenerlo cerca, de echarle tanto de menos, de pensar que su felicidad depende de él… Preguntas incomprensibles, que hacen que se apague cada vez más, la llama que la sostiene en pie. Pide consejo y no encuentra la respuesta correcta a lo que debe hacer. Desea tanto volver a verlo, que estaría dispuesta a dar una parte de su alma, con tal de que las cosas vuelvan a ser como al principio, sin preocupaciones, solamente cariño. Ansia por escribirle todo lo que siente, pero teme desilusionarse al no ver respuesta. Quiere luchar por él, pero no es nada fácil. Él, no se deja querer, no permite que nadie entre en su corazón, tampoco revela sus sentimientos… Pero ella lo quiere tanto… que estaría dispuesta a aguantar la lucha durante mucho tiempo y no cansarse, rechazar a personas que tal vez merezcan más la pena, pasarse las tardes paseando por las calles donde pasaron ahí las tardes.

A día de hoy



Puestos a pensar en ti, intuyo que han pasado 4 meses desde que nos conocimos, desde que tus labios tocaron los míos, desde que me diste el primer abrazo en la primera noche, desde la primera llamada que realizaste dirigiéndote a mi, desde la primera vez que me dijiste que me echabas de menos, desde que te preocupaste por mi, desde que demostraste que te importaba, al menos un poco… Llegados a este punto pensé que definitivamente habías salido de aquello que se llama corazón, pero en todo momento, por mucho que sienta que te odio por todo lo que me hiciste pasar, de mi mente no te he sacado. Apareces por lo menos una vez al día por ella. Tal vez sea que todo me recuerda a ti, palabras, hechos, risas, o simplemente, un insignificante cigarrillo.
Perdóname por no haberte olvidado aún. Te juro que lo he intentado con todas mis fuerzas. He llegado a tener pesadillas, a gritar hasta quedarme sin voz, a llorar con la intención de no volver a derramar una lágrima más por ti. Y aquí me ves, delante de ti, con los ojos empapados de agua salada. Una agua que solo cae por los ojos que emiten tristeza. Tal vez te preguntes porque sea tristeza. Simple, porque son cuatro meses y podrían llegar a ser cinco, y seis, y siete porque en un insignificante segundo, te quise.