17 de diciembre de 2012

Life your dreams when you wont

Ha pasado exactamente un mes. Se somete a una gran lucha día a día, por conseguir olvidarle. Pero son personas, recuerdos, palabras, historias, canciones que no le permiten dar un paso al frente para poder continuar con su vida, poder seguir adelante, valorando lo que es realmente importante para ella. No puede más con su alma, cada minuto que pasa, es un minuto de llanto sin lágrima. Cada noche que cae, es un mar de dolor y muerte. Le echa tanto de menos… nadie imagina, nadie entiende, nadie comprende todo lo que está pasando, todo lo que ha llegado a llorar por él, todo lo que estaría dispuesta a hacer para que todo vuelva a ser como aquel 29 de Julio de 2012. Le cuesta tanto olvidarle… si no es porque le preguntan como le va con él, es porque ella misma quiere contarlo, porque quiere recordarlo, porque cada vez que habla de ello, se siente bien, es… como si pudiese volver a sentirlo cerca, como si nunca se hubiesen dicho adiós. Cuando habla de él, las personas que la rodean, se dan cuenta que se le iluminan los ojos, le radian de felicidad, le sale una sonrisa cada vez que lo nombra, ríe al explicar alguna tontería que hicieron juntos. Ella volvió a encontrar la alegría cuando lo conoció, pero ahora que lo ha perdido ha vuelto a reencontrarse con la amargura. Teme no volver a separarse de ese mal estar. Le comen por dentro todas y cada una de las preguntas que se hace, al no entender nada… Muchísimas veces quiere pensar que él también piensa en ella algún que otro día… que tal vez sienta algo, pero por orgullo no lo dice… pero finalmente acaba por convencerse de que sería mentirse, hacerse daño e ilusiones , de una manera muy bruta, aunque siga llorando a escondidas cada día que pasa. Lo que no llega a entender muy bien, es el por qué de tener tanta necesidad de tenerlo cerca, de echarle tanto de menos, de pensar que su felicidad depende de él… Preguntas incomprensibles, que hacen que se apague cada vez más, la llama que la sostiene en pie. Pide consejo y no encuentra la respuesta correcta a lo que debe hacer. Desea tanto volver a verlo, que estaría dispuesta a dar una parte de su alma, con tal de que las cosas vuelvan a ser como al principio, sin preocupaciones, solamente cariño. Ansia por escribirle todo lo que siente, pero teme desilusionarse al no ver respuesta. Quiere luchar por él, pero no es nada fácil. Él, no se deja querer, no permite que nadie entre en su corazón, tampoco revela sus sentimientos… Pero le quiere tanto… que estaría dispuesta a aguantar la lucha durante mucho tiempo y no cansarse, rechazar a personas que tal vez merezcan más la pena, pasarse los días paseando por las calles donde pasaron ahí las tardes.

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